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Este año 2007 es muy importante para mí. Un tiempo
apropiado para reflexionar en el pasado y mirar hacia el futuro,
ya sea un tiempo largo o corto, porque la tarde está cayendo. |
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Durante mis 40 años en el Instituto, no he olvidado
nunca el consejo que encontré en una revista espiritual cuando
era novicia: como Jesús, cuando hemos construido un lugar, nos
tenemos que mover siempre y cada vez que se nos pide; no
importa cuanto nos necesite o aprecie la gente. He intentado
vivir este consejo y debo decir que ha sido una experiencia
gratificante. Me he encontrado con diferentes personas que han
sido para mí una inspiración: personas como Hna. Joanna de
quien aprendí a pasar por alto muchas cosas desagradables cuando
estaba con los niños y los jóvenes; y de la Dra. Elizabeth que
me inspiró con su bondad, paciencia, amor y compasión por el
enfermo.
Estuve en misión en varios sitios, en actividades
completamente diferentes y descubrí en mí talentos que
de otra manera nunca los hubiera descubierto. |

Foto: Hna. Mary DeCruz fmm – Pakistán |
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Por ejemplo, cuando
estaba en Renala Khurd, con la ayuda de algunos vecinos
musulmanes y nuestro chofer musulmán, que me llevaron, casi
semanalmente a las Cortes de Multan, pude recuperar nuestras
tierras que el Gobierno se había apropiado. O cuando en
Hyderabad, con la ayuda de las muchachas musulmanas de nuestro
pensionado y sus padres, pude empezar una campaña escribiendo
cartas en favor de una joven cristiana que estaba condenada a
muerte, debido a un supuesto adulterio. De otro tipo, pero de
forma auténtica fue la experiencia en nuestro hospital de
Faisalabad con pacientes que tenían el "Síndrome del Cáncer" ,
que pasaban por fases de inculpar, negar, aceptar, y rendirse.
Ellos me ayudaron a comprender a los demás y a escuchar lo que
eran incapaces de decir, más allá de las palabras y acciones.
Toda estas experiencias, tan diferentes unas de otras,
me han hecho más bien inmutable. Yo he estado comprometida en la
dirección espiritual y en retiros, dando catequesis a los niños
y adultos y, preparando a los muchachos y muchachas para la
confirmación. Conservo con mucho cariño una postal con todas sus
firmas. Además cuando estaba al cargo de varios trabajos:
conventos, pensionados, y sirviendo como coordinadora en nuestro
hospital, también me comprometí en problemas de justicia y paz.
En todo esto, procuré formar y preparar a las hermanas o
personas laicas para salvaguardar la continuidad del trabajo. A
través de estos trabajos tan variados, he podido tomar contacto
con personas de varios estratos sociales, estas experiencias me
han formado e enriquecido, contribuyendo ampliamente a mi
desarrollo personal y espiritual. Ahora que he terminado mi
agradable mandato de siete años en nuestro hospital en
Faisalabad he sido destinada a la comunidad de Karachi. Siento
que ha llegado el momento de compartir estas experiencias con
las dos hermanas jóvenes que están haciendo su bachiller en
Educación y con las cinco aspirantes y, de alguna manera, servir
a la comunidad en lo que pueda. En la actualidad soy la ecónoma
local. Procuro estar disponible y ser amable con las hermanas,
ser justa y recta con nuestros obreros, y tratar con los
empleados bancarios con una buena palabra y una sonrisa. Así me
hice amiga de la gerente del banco, una señora musulmana que
comparte su vida personal conmigo. Paso un buen rato con
nuestras estudiantes de Bachiller que se están preparando para
las misiones. Una vez por semana doy una charla a las cinco
aspirantes sobre la espiritualidad franciscana.
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Fotos:
Ministerio con los jóvenes, Parroquia San Lorenzo de Karachi,
Pakistán |
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Mis días están repletos y realmente disfruto de lo que
todavía puedo hacer. El poder hacerlo me llena de un sentido
profundo de gratitud hacia todos, la familia, las hermanas, los
amigos y tantos otros, a través de quienes he experimentado y
sigo haciéndolo, la presencia amorosa de Dios en mi vida. Empezó
en casa donde, después de la muerte repentina y temprana de mi
padre, mi madre educó a los seis hijos en un ambiente
profundamente religioso. Continuó durante mi formación
religiosa, poniendo una base sólida para mi futura misión como
FMM. Continúo sintiéndome llamada y sanada por Dios y por su
amor que fluye en mi vida a través de tantas personas de tantas
maneras diferentes. Esta presencia divina es la que me sostiene
y anima a llevar a cabo mis actividades, llevando el amor de
Dios y su presencia a las personas con quienes me encuentro.
Mary DeCruz , fmm - Pakistán |
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