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Mi vocación religiosa fue desarrollándose durante mi
preparación a recibir el bautismo católico. Después de terminar mis
estudios en la Universidad, tuve que hacer una experiencia de
trabajo, esta fue la condición para entrar a formar parte de las
FMM. Así pues, trabajé en una oficina de un abogado durante 2 años y
después entré en el Instituto en 1987. Siendo aún novicia fui
enviada a ayudar en la clínica de Flores, y más tarde, de joven
profesa, me pusieron a cargo de 70 jóvenes de una escuela -
pensionado en Flores.
Después de 9 meses, fui enviadaa Sri Lanka para
estudiar teología y hacer una experiencia de vida comunitaria
durante 2 años.
En 1994 hice mi profesión perpetua y en 1995 fui enviada a la misión
de Sudáfrica . Formé parte del grupo “black sash” (Fajín negro) –
una organización en pro de los pobres con el fin de ayudar a los
africanos negros a conseguir el salario justo, su carné de identidad
etc. También me ocupé durante tres años de un albergue para 100
personas sin casa ni hogar, que pertenecía a las Hermanas de la
Merced. Después trabajé 3 años con los refugiados de JRS (el
Servicio de Refugiados de los Jesuitas) y con las hermanas ‘Scalabrini’.
En 2001 volví a mi país, visitaba a los sin hogar, los
que dormían bajo los puentes. Nueve meses después, me enviaron a
ayudar a 240 niños en un orfanato. Trabajaba como ecónoma y al mismo
tiempo me ocupaba de 70 muchachos de edad comprendida entre 11 y 14
anos. Después me transferí a la casa Provincial. Presté mis
servicios en la Nunciatura del Vaticano y en el Centro de Ayuda de
Urgencia a las víctimas de los desastres naturales, que está bajo la
Conferencia Episcopal.
Todo esto fue hecho por el Señor y a través de toda
esta trayectoria he podido ver cómo me ha guiado.
Señor,
hazme instrumento de tu amor.
Yani
Latip, fmm |