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Del Propio de la Diócesis de Montalto y Ripatransone
Memoria facultativa, obligatoria para el Instituto
La Beata María
Assunta Pallotta, virgen, nació en Force, Italia, en 1878. Desde su infancia,
fue un ejemplo para todos; por su fervor en la oración y abnegación en los
trabajos pesados para ayudar a su familia que era muy pobre. Superando muchas
dificultades, entró en las Franciscanas Misioneras de María. A petición suya,
fue enviada a la misión de China, donde un año después de su llegada, el 7 de
abril de 1905, voló al cielo.
Fue beatificada por el Papa Pío XII el 7 de noviembre de 1954.
Celebración Eucarística
Ant. de entrada : Gn 27,
27
Oración Colecta
Deus,
qui regnum tuum humilibus parvulisque disponis,
fac nos beatae Mariae
Assumptae Pallotta virginis tramitem prosequi confidenter, ut in omni opere bono
fructificantes,
secundum
Evangelii veritatem coram te fideliter ambulemus.
Per Dominum
nostrum...
Dios, Padre
nuestro, que abres la puertas de tu Reino a los humildes y los sencillos,
concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino trazado por la Beata.
María Assunta Pallotta, para que dando frutos de buenas obras, podamos caminar
en tu presencia en el espíritu del Evangelio.
Por
Jesucristo nuestro Señor...
Primera
lectura : Si 39, 13-16ª
Salmo Resp.
Sal 130, 1-3
R/
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
Aleluya,
Aleluya, Aleluya, Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. Aleluya.
Evangelio
: Mt 11, 25-30
Oración sobre las ofrendas
Acepta,
Señor, la humilde ofrenda que te presentamos, reunidos en memoria de la Beata
María Assunta, virgen, y por el santo sacrificio de Cristo, tu Hijo,
transfórmanos en apóstoles ardientes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Ant. de comunión
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Después de la Comunión
Señor, Dios nuestro, reconfortados con el banquete eucarístico, en memoria de la
Beata María Assunta, virgen, imploramos nos concedas la victoria sobre el pecado,
la salud del cuerpo y del espíritu, y la gloria eterna de tu Reino. Por Cristo
Nuestro Señor. |