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" SHEN -TI, SHEN -TI! "
: ¡EUCARISTIA, EUCARISTIA!
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La
Eucaristía
es la Palabra hecha
silencio... y Assunta calla.
La
Eucaristía es escucha...
y Assunta, atenta, hace realidad cada palabra escuchada.
La
Eucaristía es presencia en la
historia... y Assunta no se desinteresa: vive el drama de la humanidad que
hay que salvar.
La
Eucaristía es Jesús pobre... y
Assunta acepta dejarse desprender y despojar de todo.
La
Eucaristía es obediencia a la
palabra del sacerdote... y Assunta, menor, obedece a Dios al obedecer a sus
superiores.
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La
Eucaristía es humildad porque
Dios Hombre se “pierde” para convertirse en un simple pedazo de pan...
y Assunta quiere transformarse, perder su propio rostro humillándose,
para ser rehecha a imagen de Jesús y de María.
La
Eucaristía es inseparable de la
Cruz... y Assunta tiene sed de participar en los sufrimientos de Cristo.
La
Eucaristía es memorial de la
Resurrección... y Assunta, libre, vive la Resurrección con el alma rebosante de gozo.
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La
Eucaristía es alabanza y acción
de gracias... y Assunta, reconociéndose “nada” se abre al verdadero
agradecimiento.
La
Eucaristía es don total en el
amor... y Assunta se da enteramente a Jesús; realiza cada pequeña acción
por su amor, y se abandona a él. “¡Todo por Jesús!”, y ante lo que le
cuesta, exclama: “¡Es lo mismo!” |
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