UN MENSAJE para todos:
"Pido al Señor la gracia de dar a conocer al mundo la pureza de intención
que consiste en hacer todo por amor de Dios,
incluso las
acciones más ordinarias".
Una
joven de principios de siglo, que vivía en la región de las Marcas, en
Italia, se abre a la acción del Espíritu que la impulsa a consagrarse a
Dios. Se hace Franciscana Misionera de María, en una vida contemplativa y
activa.
Nace
y crece en un ambiente muy sencillo. El Señor hace en ella “grandes
cosas” en el pequeño camino por el que avanza: el camino de la minoridad, en el que toda su persona irradia el amor de Dios.
A
nuestro mundo, en búsqueda de poder y de riqueza, le dice:
“Pido
a Dios dar a conocer al mundo lo que significa la pureza de intención”.
Y
estas “pequeñas cosas” que hace, llegan a ser sus instrumentos de
evangelización en Italia y en China...
Jesús es el centro de su
vida.
A
través de la vida eucarística, crece en el don de ella misma;
"adorando al Crucificado, que dio su vida por los hombres, llega al
conocimiento del amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento", y
aprende a dar la vida por sus hermanos.
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