Fundación del Instituto

Foto: Primera casa en Ootacamund, India

¿Cómo nació el Instituto?

Al inicio del año 1.877, María de la Pasión se hallaba en Roma. Después de doce años de fructuosos trabajos misioneros en India, como miembro de la Sociedad de María Reparadora, circunstancias imprevistas le obligan a cambiar su primera orientación. Lealmente, viene a Roma -como había hecho Francisco con sus primeros compañeros- buscando luz cerca del sucesor de Pedro, el Papa Pío IX. Para dar este paso tuvo que dejar su comunidad de Ootacamund, en el Vicariato Apostólico de Coimbatur; ella y 3 Hermanas vinieron a Roma mientras que, en India, se quedaron dieciséis Hermanas. Se alojaron en la Via Santa Chiara, una callejuela cercana al Panteón. Esperando que la situación sea un poco más clara ellas rezan, aunque sus sentimientos van de la inquietud a la esperanza.

El 6 de Enero de 1.877, fiesta de la Manifestación de Cristo a los Gentiles, Pío IX autorizó a Monseñor Bardou, Vicario Apostólico de Coimbatur, la fundación en su diócesis del Instituto de las Misioneras de María, consagrado especialmente a las misiones. Las Hermanas, tanto en Ootacamund como en Roma, acogieron con gozo esta noticia.

El Instituto nació en India.

"Alegrémonos de que nuestro Instituto haya nacido en esta fiesta de la Epifanía. Bendigamos a San Francisco que, en este mismo día, nos hizo la promesa, por medio de su Sucesor, de acogernos siempre bajo su manto, y recordemos su invitación: “para encontrar sitio bajo este manto y ser un rayo de la Estrella Inmaculada que atrae las almas a Jesús, es preciso ser muy puras, muy pequeñas” (Meditación de María de la Pasión).

El Cardenal Franchi invita a María de la Pasión a abrir un noviciado en Francia. Algunos días después, durante una audiencia, el Papa le da ánimos y le impone las manos como confirmación de la misión que, en nombre de Dios, acababa de otorgarle.

María de la Pasión no puede prever la envergadura de la misma; día tras día, año tras año, está atenta a los signos de los tiempos, a las sorpresas de la Providencia manifestadas siempre por los acontecimientos. Confía en Dios y sigue adelante, a pesar de las contradicciones, de las pruebas crucificantes que imprimirán un sello especial a los primeros años de la vida del Instituto.

En marzo de 1.877, María de la Pasión redacta el “Plan del Instituto de las Religiosas Misioneras de María”, primer bosquejo de las Constituciones; el artículo 17 está redactado con vistas al futuro: “Cuando llegue el momento oportuno, el Instituto someterá sus Reglas al Papa, porque hace una profesión especial de respeto y obediencia a la Santa Sede, comprometiéndose a fundar allí donde la Iglesia lo desee, pues el fin del Instituto lo hace Universal.” Desde el principio, esta universalidad compromete a todas las Hermanas a una disponibilidad total al servicio de la evangelización: deben ir por doquier, a pesar de los riesgos, para testimoniar, allí donde se encuentren, el amor de Dios por todos los seres humanos, a través de todos los servicios y respondiendo a las necesidades de cuantos les rodeen.


Para más información:

Franciscanas Misioneras de María - Casa General
Via Giusti, 12,  00185 Roma,  Italia