|
Sábado, 13 de Septiembre de 2008
Un día más de recogimiento y silencio en
este “Sábado Santo” en el que meditamos
cómo Jesús «…descendió a los infiernos…»
Durante la oración escuchamos el
siguiente pasaje de la Carta de Pedro: “Cristo,
para llevarnos a Dios, murió una sola
vez por los pecados, el justo por los
injustos, muerto en la carne, vivificado
en el espíritu.
Por eso hasta a los muertos se les ha
anunciado la Buena Nueva, para que
condenados en carne, según los hombres,
vivan en espíritu según Dios”
1P 3,18.4,6
En dos meditaciones profundas y amplias,
Fr. Gilles
Bourdeau
ofm., nos explica los
aspectos teológicos y las implicaciones
misioneras y contemplativas de este
descenso a los infiernos y del milagro
de la resurrección.
En la Vigilia de oración, comprendemos
mejor “hasta dónde puede llegar el
amor” al escuchar la lectura de
varios testimonios de nuestras hermanas
que “bajaron al infierno” de la guerra y
la violencia en Pakistán, Angola, Sri
Lanka… |