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Santísimo Padre Nuestro, Dios de ternura y de
misericordia, mira nuestras manos:
¿llevan las huellas de tu queridísimo Hijo?
El descendió hasta nosotros,
y sembrado en nuestra tierra, creció como un árbol:
el nuevo árbol de la Vida, la Cruz.
Por ella se elevó junto a Ti.
Pero su Cruz quedó hincada entre nosotros;
con sus brazos extendidos abraza toda la tierra
para llevar ante ti nuestra humanidad que sufre.
Padre Santo, Dios de ternura y misericordia, mira
nuestras manos:
están vacías, pobres, impotentes.
Pero tienden hacia Ti con el deseo de poseer tu Espíritu Santo.
Como en los días de la primera creación
con su presencia silenciosa envuelve el universo y actúa
para que tome forma la nueva creación en la que Cristo será todo
en todos.
Haz que nos dejemos moldear por Él con las manos abiertas en tu
Presencia,
levantadas para interceder, tendidas para servir;
haz que le dejemos plasmar en nuestras manos los
estigmas de la conformidad a Cristo,
para que seamos
rostro de tu Rostro de Luz, para una humanidad en búsqueda de
sentido;
vida de tu Vida, para una humanidad herida por la muerte.
Padre Santo, Dios de ternura y misericordia,
en nuestro caminar a la cita del Capítulo general:
visítanos, quédate con nosotros, Tú nuestro creador, redentor,
consolador.
Te lo pedimos por intercesión de María y de tus Santos.
María,
mujer
del SÍ,
haz que vivamos esta cita como una Anunciación.
Francisco,
que
has acompasado el ritmo de tu vida a los pasos de Cristo en su
camino de kénosis y de resurrección
afirma nuestros pasos en el camino de conversión.
María de la Pasión,
que has acogido y vivido el Don de Dios al Instituto,
guíanos para que esta cita
sea
fuente de nueva fidelidad creativa y generosa.
Nuestras Siete Mártires, Assunta y todas nuestras hermanas,
que nos habéis precedido en el camino y estáis junto a
Dios, acompañadnos
para
que esta cita se convierta en un canto de alabanza y acción de
gracias.
Hermanas FMM, enviadas por todo el mundo,
todas
estamos invitadas a esta cita.
Oremos, démonos la mano para que sea una celebración de comunión
y de unidad.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ahora y siempre por los siglos de los siglos. ¡Amén!
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